contaba Alfonso Benitez que en aquellos tiempos,
como no habia mas distraccion se habian de decidir
entre ir al baile o al velatorio de turno.
Los velatorios eran muy entretenidos porque se
hablaba de todo, se contaban chascarrillos y se podia
echar algún trago de vino o mistela con alguna cosa de
horno.
Pues resulta que en cierta ocasión fueron a un
velatorio en el que como el carpintero estaba algo
chispao a la hora de tomar medidas había hecho la
caja corta y tuvieron que desfondarla por los pies para
que se pudiera acomodar al difunto. y allí estaban con
la caja sin fondo de la que asomaban unos piezacos
del 50 por lo menos y con unos calcetines de punto, de
aquellos en los que asomaba el cabo por las puntas,
por lo que los hilos tiesos parecían los cabos de los
velones.
No pudieron contener la risa ante el espectáculo y los
despacharon con cajas destempladas.
-"pos odo, habráse visto la falta de respeto a un
muerto, ¡fuera! y a reiros a la calle"
de velatorio 1