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El reinado de Carlos III, que se distinguió por los intentos de dar nuevos rumbos a la política económica española,
también prestó gran atención al sector minero, éste no podía quedar al margen de estos intentos regeneracionistas ya que por entonces la minería constituía la principal fuente de ingresos de la Hacienda Pública, por la transformación de la moneda y por el cobro de regalías o quinto reals de las producciones de las minas.
La riqueza minera de España ha sido puesta en evidencia en múltiples ocasiones, y hay siempre una constante: la
minería ha constituido en todas las épocas una reserva de recursos para nuestro país.
Todo lo relativo a los yacimientos mineros atraía la atención de los que gobernaban el país, sirviendo muchas veces
para sacar de apuros a la Real Hacienda. Basta recordar los arriendos y ventas de algunos de los yacimientos más ricos que pertenecían a la corona, entre ellos podemos destacar las de azogue de Almadén, las de cobre de Riotinto, de lápiz-plomo de Marbella, de azufre de Hellín y las de calamina de San Juan de Alcaraz, sin olvidar las minas de sal, cuyo impuesto fue uno de los más antiguos...
...pasamos a describir la citada mina, en los que el mineral más abundante es la calamina y su criadero pertenece a los
llamados en bolsas o masas aisladas... además de estos minerales, es muy frecuente el oxido de hierro y mezclado también con la calamina...
...empezaron los trabajos de una manera irregular, haciendo galerías sin tino ni dirección y abandonándolas para
principiar otras nuevas, en el momento que se presentaba el menor obstáculo...
...la mina ofrecía muy pocas esperanzas, hasta que al arrancar un pilar, se descubrió un testero de calamina...
...los mineros distinguen siete clases de mena, es esta forma: Calaminas de yema de huevo, de caracolillo, parda, con
blenda, aplomada, y blanca o eléctrica: los obreros están a jornal unos a cuatro y otros a cinco reales; por la conducción de 100 arrobas de mineral desde la mina al punto en que se sortea la mena se pagan seis reales, y por rebuscar una arroba y conducirla al mismo punto, diez maravedíes.
Dentro de la mina se separan los trozos grandes y medianos, fuera de ella se hacían con la debida separación y se
garvilla la granza o mineral menudo, en cribas de madera como las que usan para la cal y arena en las construcciones ordinarias, formando por mallas o más bien rendijas, con unos listones también de madera; la granza que queda en la criba, se sortea y limpia en espuertas y el polvo que pasa al través de las rendijas se lava para poderlo utilizar, en cuya
operación pierde un 25%. Los mineros no carecen de inteligencia y ejecutan con bastante acierto cuando se les
ordena; las herramientas de que se sirven para la explotación, se reducen a un pico, una barra de hierro de 0,40 de largo, 0'05 de grueso en el centro, puntiaguda por ambos extremos con una de sus caras curva y plana la otra, y con un astil que lo atraviesa por el centro; las barrenas alemanas, el martillo alemán llamado maceta, la cucharilla, atacadera y aguja de cobre alemanas, completan los útiles para dar un barreno que generalmente no agarra mucho por la falta de fortaleza del terreno, usan también la piqueta que es un martillo de boca por un extremo y chaflán por otro: el hacha común, el pico, azadón, las almainas y cuñas y el picadero o pico-martillo; los productos de la mina, no son constantemente iguales porque además de la irregularidad del criadero, contribuyen a su aumento o disminución las estaciones y el mayor o menor número de brazos disponibles. Para los operarios de la fundición hay dos partes de hornos, el uno contiene 50 crisoles y el otro 60.
LAS MINAS DE CALAMINA EN LA SIERRA DE ALCARAZ
Las minas de calamina, según F. Botella y Hornos eran casi desconocidas en España en el s. XVIII, "hasta hace poco
no se había registrado en el distrito criaderos de calamina, sino en la Sierra de Alcaráz, junto a Riopar: hoy cuando éstas han decaído mucho en su valía, descúbrense indicios numerosos y muy
diversos en gran parte de la sierra de Cartagena y en la del Caño de Lorca, donde la calamina muestra suma variedad...
los trabajos actuales, no permiten afirmar si es un nuevo accidente como los demás minerales que acompañan los criaderos de plomo, o si alcanzarán por si solos verdadera importancia".
Eugenio Larruga, nos describe minuciosamente todo lo relacionado con la mina y fábrica de San Juan de Alcaráz. .A
distancia de media legua de la villa de Riópar está la abundante mina de Calamina, en el cerro que llaman de Calar del Mundo, por correr en su falda el río de este nombre. Dícese que es mejor que el de Goslar en Alemania y cuantas se conocen de esta especie en la Europa, por no tener mezcla alguna de plomo, hierro, ni azufre, en algunas obras se dice que la descubrió D. Juan Jorge Graubner; pero no es cierto esta aserción en un sentido riguroso. Don Juan Joseph García Caballero, en un tratado que escribió en 1759 y se conserva manuscrito, sobre las utilidades del latón dice; que Don Francisco Vallejo, médico de Madrid y Don Juan Francisco Brihuega, boticario, hicieron varios experimentos de esta mina para convertirla en latón y hacerle ductible hasta ponerla maleable para poder hacer de él, peroles, chapas, cazos, vacías y todas las demás cosas que se ejecutan de este metal en chapa e hilo tirado: y asimismo para la producción de la margagita y reducción a cuerpo de este medio metal, que después de fundirlo llaman con diversos nombres como son, calamina, cinc, bismuth y otros, de cuyo medio mineral hay muchas y caudalosas minas en España. |