JUAN JOSÉ MAS QUILEZ (FALADESA)

Exportan a cuarenta países; a los principales de Europa, Alemania, Francia, Bélgica y Suiza;
a Oriente y al Sudeste Asiático. Del "boom" del mercado árabe que aconteció de 1980 a 1985,
siguen manteniendo gran relación con Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos. En numerosas
e importantes mezquitas se implora a Alá y se rezan versículos del Corán bajo la luz de las
lámparas que en Faladesa se diseñaron inspirándose en las de la Alhambra granadina y
mezquita de Córdoba.

Sin embargo, actualmente los encargos de creaciones con dimensiones extraordinarias provienen de hoteles del mundo
occidental, como las recientes de metal y vidrio destinadas al Mediterran Palace, de Tenerife. La principal de ellas es de
cuatro metros de diámetro por veintitrés de altura, alcanzado las siete toneladas de peso.

En enero de 1993, Faladesa e Idearte (Fábrica de Lámparas y Elementos Decorativos S.A.) inauguró sus magníficas
instalaciones en la Carretera Santa Creu de Calafell, 95; ubicación estratégica en Sant Boi de Llobregat. La parte industrial
ocupa ocho mil metros cuadrados; y cuatro mil, el inmenso comercio al detall dedicado a lámparas y muebles, que
abarcan todos los estilos.


El diálogo con Juan José Más Quílez, presidente de Faladesa, transcurre en una sala de reunión donde se adivina el
lugar de encuentro con el equipo colaborador, para intercambio de ideas y decisiones.

"Nunca, nunca - responde a la pregunta- hubiera imaginado alcanzar esto; más que soñador soy de los hombres que
gustan de pisar la tierra."

Juan José Más Quílez nació en Riópar. Tenía siete años cuando su padre, broncista como la mayoría de los albaceteños
oriundos del citado pueblo, emigró a Barcelona.

"Había trabajado en las Reales Fábricas de San Juan de Alcaraz y al llegar aquí se empleó en un taller de orfebrería
religiosa, Hijos de Jaime Zaragoza (en Sans), donde realizaban las especiales lámparas de iglesia, andas, candelabros,
custodias y sagrarios; piezas muy bellas que admitían también la plata, el oro y las piedras preciosas. Yo también, a los
14 años, entré de aprendiz en el mismo taller. Recuerdo los madrugones porque íbamos en trenes de cercanías, ya que
nosotros vivíamos en Cornellà."

Refiere que la misión de los aprendices era llenar con agua los botijos, barrer y cumplir como recadero; sin embargo tuvo
la gran suerte de que su maestro, José Vargas Ortíz, se preocupara de enseñarle el oficio.

"A la hora del almuerzo, aprovechando el tiempo libre, mi maestro me orientaba, me dejaba las herramientas, me pedía
que ejercitase y que esbozara dibujos."

Con los años, cuando la orfebrería religiosa cerró porque en los templos se imponía la sencillez y no abundaban las
devociones exaltadas traducidas en ofrendas de metalistería, el querido maestro se empleó en el taller que Juan José
Más Quílez había abierto, apenas cumplido el servicio militar; y siguió en él hasta jubilarse, manteniendo una amistad
entrañable que perdura.

"Mis padres y yo -cuenta- con muchísimo sacrificio habíamos ahorrado 50,000 pesetas; cantidad suficiente para solicitar
un crédito y arriesgarnos en un local que no sé si mediría unos 100 metros" Desde un principio me dediqué a las
lámparas de latón y tulipas de cristal, que dibujaba teniendo como referencia los modelos clásicos pero estilizando
formas y admitiendo todos los materiales que aparecían.

Los pasos siguientes fueron buscar representantes en Cataluña, ofrecer el producto en muestrarios fotográficos,
conseguir la identificación de la marca y atravesar fronteras. "En este aspecto, no puedo olvidar el Plafón 121 de bronce
y cristal, Adapté el vidrio tallado de un frutero que había comprado en Alemania" Fue un éxito total," una lámpara a la que
le debo el empuje por haber vendido miles y miles de unidades,. estuvimos fabricando el plafón más de veinte años "
importando el cristal alemán.

El baño de oro de 24 k., el bronce, los verdes óxidos y el cristal tallado dominan en las últimas creaciones donde se
mantiene una gran pureza de estructura y riqueza en los elementos. Lámparas que ya han estado presentes en las Ferias
de Hannover y Milán.

"El equipo de diseñadores lo integramos cuatro,. y se trabaja en firme para renovar anualmente un veinticinco por ciento
del muestrario"

Los hijos se sintieron atraídos por la fábrica y el actual comercio. Juan José hizo Empresariales, está terminando
Económicas y trabaja en la sección administrativa; a Javier le falta tan sólo una asignatura para Arquitectura, y se
incorporará a la sección técnica. María Luz, la hija, cursa Leyes.

La conversación deriva hacia la preferencia de materiales, sobre los que no tiene duda alguna. "Me llama la atención y
me gusta el bronce bien trabajado," y le sigue el cristal. Tal vez la admiración hacia el broncista esté vinculada a mi padre
- murió hace ocho años -,. hacía el buen oficio de las gentes de Riópar, el pueblo donde mi madre pasa gran parte del
año; y al que hago escapadas frecuentes para verla. Es allí donde comenzó nuestra historia:"


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