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TERCER PREMIO DE VERSO
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Cuánta tinta se ha vertido
por definir a esta villa,
de Tí todos siempre hablamos,
¡Oh Madre de los Dolores!
sin tanta tinta vertida.
Lugareños que han partido
de este pueblo a otro lugar,
en su corazón transido
de dolor al contemplar
la pobreza y la miseria
de este mundo desigual,
siempre .te llevan con ellos
para calmar la ansiedad
de vivir lejos del pueblo,
de esta calma y de esta paz.
¡Oh Madre de los Dolores!,
¡Madre de todos querida!,
que en la noche nos das luz
y en la muerte nos das vida,
que allanas nuestros caminos
y llenas con valentía
nuestro corazón herido
de templanza y gallardía.
Tú gimes cuando lloramos,
nos hablas cuando callamos,
nos empujas si paramos,
nos levantas si caemos,
y velas si descansamos.
Día tras día nos sigues,
y eres testigo inherente
de nuestra historia pasada,
del futuro y del presente,
de guerras, de villanías,
de injusticias, de matanzas,
del resurgir de Riópar,
de su vida y de su fábrica.
Hoy no oímos su sirena
ni al trabajo obreros van
ya no se canta su himno
en días de solemnidad,
pero existe un .gran museo
que nos lo hace recordar.
También allí estás Tú,
entre el bronce y los obreros
porque tu corazón manso
es el palafrén .guerrero
en nuestra vetusta tierra
que amansa el grito fiero
del sudor en el trabajo,
de la fábrica y labriegos,
de turistas que aquí vienen
a compartir con calor
nuestro paisaje inherente
semejante al paraíso
que Alguien aquí nos dejó.
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por: Ascensión Ruiz
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VESTIGIO
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NOTA: Aunque oficialmente
consta Ascensión Ruiz en actas como autora, a todos los efectos; según fuentes fidedignas es obra de Concepción Galindo, pero como no iba a presentarse al Certamen, su amiga Ascensión lo presentó sin consultarle para darle una sorpresa. |