|
riopar poesia verso damian cinegetica
|
|
I
Yo quisiera en verso fino
describir, y en conclusión,
demostrar con mi expresión
quién es y cómo es Teatino
sin que me llame adulón.
Suele ir vestido de luto,
es de mediana estatura,
no muy robusta estructura,
cincuenta kilos en bruto.
Esta es la caricatura.
Es un muchacho locuaz
dotado de verborrea,
aunque no tiene ni idea
suele a veces ser veraz
aunque ninguno lo crea.
Yo le estimo, es la verdad,
pues aunque es un chavalillo,
ofrece buena amistad
y te pide un cigarrillo
con igual facilidad.
Tiene aires de gran señor
pero embustes miles lía
desde aquel aciago día
en que se hizo cazador.
Yo estimo que esto está bien,
pero si una pieza mata,
no es justo que dé la lata
diciendo que mató cien.
¿Que importa que dos perruchos
se lleve por la montaña
y dispare mil cartuchos...
si nada mata ni daña?.
¿Y que importa si al volver
al pueblo en su retirada,
nos intente convencer
de que hizo la gran redada?.
Dejémoslo convencido
de lo mucho que ha cazado,
sabiendo, que el tiempo ha sido
lo que Teatino ha matado.
Como a cazar se da traza
y su terrible experiencia,
es que consta en su licencia:
"Para vedado de caza"
Y según me relataba
un buen cazador un día,
es que la caza crecía
donde Teatino mataba.
Y es que es cazador ladino,
que al verlo alguna perdiz,
grita contenta y feliz:
¡Salir todas, que es Teatino!.
Y para que así lo crean
de una forma tan concreta,
es por que quizá le vean
la Cruz Roja en la escopeta.
Mas, no todo ha sido errar,
y sus triunfos mas grandiosos,
son, cuando cierra los ojos
y nos empieza a contar....
|
|
II
"Apenas si se veía
después de caza infructuosa,
cuando cantando venía
sin pensar en esa cosa,
y ya cansado de andar
me puse a liar un cigarro,
cuando de al lao de un chaparro
vi como saltaba el par.
No sé como reaccioné,
antes de que yo pensara
me eché la escopeta en cara
y ¡pam! ¡pam!, la disparé.
Fueron dos tiros al vuelo
que solo yo pude hacer,
cogí las piezas del suelo
y me dispuse a volver.
De estos triunfos, tengo muchos,
más, creí perder la chaveta,
porque al mirar la escopeta,
¡Había tirao sin cartuchos!.
Perplejo yo me quedé
pues aquello me pasó,
hasta que luego pensé:
¡Mi mirada las mató!.
Os podéis imaginar
lo contento que estaría,
cuando al doblar el Sargal
vi a Crisantos que venía.
Y, ¿Sabéis lo que me dijo
cuando el par colgao me vio?:
"¡¡ Suelta eso, tonto el pijo
que ese par lo he matao yo!!"
III
En fin, que es la pura esencia
del cazador de casino,
que bebe, si le dan vino
y fuma "en Beneficencia".
|